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Se levantó contra el duro Cardenal
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Después de tres derrotas consecutivas, el CASI se despertó en la Catedral y venció con lo justo a Newman por 30 a 19 para salir del fondo de la tabla. La clave para cortar la racha negativa fue la efectividad de Agustín Figuerola, autor de 25 puntos.
Por Christian Fritz
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"Era una de esas finales que hay que ganar para mejorar el temple" le decía uno de esos señores acostumbrados a peinar canas a su fiel ladero luego del encuentro. A juzgar por el desarrollo y el score final, hay que darle crédito a la experiencia del hombre, ya que la Academia se llevó algo más que cuatro puntos.
Desde el inicio se dejó ver cuál sería la llave para prevalecer en el resultado: los penales. Por esa vía, Piccaluga abrió el tanteador y el medio scrum local lo revirtió con dos aciertos para quedar 6 a 3 al promediar la primera parte.
Sin embargo, la amarilla a Matías Mihura un minuto después, pareció destrabar el desarrollo y los boys de San Isidro no perdonaron. ¿Cómo lo hicieron? Recurriendo a los preceptos básicos, line-maul y liberación al centro para que Tucho Méndez entre a la carrera, quiebre cuatro marcas, y se la deje colgadita a Figuerola, quien sólo tuvo que apoyar debajo de las haches.
Allí la visita reaccionó y apeló a su sólida tercera línea para equilibrar las acciones. Pero cuando la marea bordo se venía, Francisco Corbacho mató el juego debajo de las haches -primer error arbitral al no penarlo con amarilla- y forzó la infracción que el centro cambió por puntos para cerrar el parcial 13 a 9 abajo.
En el complemento el nueve de las cebras volvió a golpear con su pie para estirar las distancias. No obstante, los de Benavidez arrinconaron a su rival con más ganas que ideas, y tras intentar en varias oportunidades, Ricardo Becú se generó el agujero y a puro amague vulneró la zona prohibida para establecer la igualdad.
Ante ese escenario y con las urgencias de ambos golpeando el reloj, apareció la jerarquía individual del hombre de Los Pumas para sacar una pequeña luz con dos penales- el segundo producto de una nueva equivocación del árbitro- para dejar la chapa con un caliente 22 a 19.
Sobre el cierre, Newman salió a quemar los cartuchos y en su afán de encontrar un mínimo resquicio generó una nueva infracción para el infalible pateador. Ya en tiempo de descuento apareció la viveza de Foriester, quien habilitó con un kick a Méndez y éste le cedió el try a Fasano para sentenciar el match.
A esa altura se había cumplido la predicción del experimentado hincha y el CASI, como si se tratase de un boxeador, se levantaba para volver al ruedo y darle pelea a cualquiera.
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